17 jul 2022

El virreinato del Río de la Plata

A principios del siglo XIX, la colonia española de América estaba dividida en cuatro virreinatos. Nueva España, Perú, Nueva Granada, y el Virreinato del Río de la Plata, fue una división política y administrativa establecida por España en las colonias de América. Fundado en 1776, estaba integrado por Buenos Aires, Paraguay, Tucumán, Potosí, Santa Cruz de la Sierra, Sharkas (norte de Perú) y Kuyo. Era un área muy grande de América del Sur. En términos generales, el Virreinato del Río de la Plata estaba actualmente ocupado por Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y partes de Brasil y Chile. Hasta 1776, este vasto territorio perteneció a otro Virreinato de España, el Virreinato del Perú. El Virreinato peruano es, lógicamente, menos importante a la vez que más grande. El Virreinato del Río de la Plata continuó hasta que su territorio se independizó de España ya en el siglo XIX.

¿Cómo se organizó el Virreinato del Rio de la Plata? El rey Carlos III de España envió una gran expedición a la región del Río de la Plata. Su misión era poner fin a la disputa fronteriza entre el territorio colonial español y el territorio portugués. El líder de esta expedición, Pedro Antonio de Sévalos, fue el primer virrey del Río de la Plata. El nuevo Virreinato fue organizado por intención y junta:

• Las comunidades fueron Buenos Aires, Córdoba del Tucumán, Salta de Tucumán, Potosí, Paraguay, Cochabamba, Chuquisaca, Charkas y La Paz.

Santiago Liniers y Bremond,
virrey español del Río
de la Plata desde
1807 hasta 1809.

• Los regímenes militares fueron Montevideo, Misiones, Mojeños y Chiquitos.

 ¿Quién era la principal agencia adjunta? 

• La autoridad suprema del virreinato era el virrey que representaba la realeza del territorio (es decir, el Rey de España).

• La intendencia estaba dirigida por el alcalde.

• La administración de cada gobernador estaba dirigida por el gobernador. También ...

• La audiencia se ocupaba de la administración de justicia y tenía potestad en el territorio de la iglesia (como la administración y recaudación de impuestos llamados diezmos). El público general de Buenos Aires fue fundado en 1783.

• El cabildo era el órgano de gobierno de la ciudad. Tenían funciones administrativas y judiciales. Las administrativas eran ejercidas por los concejales responsables de los servicios de salud, obras públicas, gestión de mercados y precios, gestión policial y penitenciaria y organizaciones festivas. La función judicial estaba en manos de los dos alcaldes. Cada año, se elegía a un miembro del consejo de la ciudad entre los residentes de la ciudad.

La capital del Virreinato del Río de la Plata era Buenos Aires. La independencia de Buenos Aires de Lima ha fortalecido su centro económico, político y administrativo sobre el resto del Río de la Plata. El comercio activo se desarrolló alrededor del puerto de esta ciudad. Por ello, la zona costera pasó a ser más importante que la zona interior del Virreinato. Independencia

En 1806 Gran Bretaña quería conquistar Buenos Aires. Fracasaron porque la ciudad fue retomada por Santiago Linier y Bremond. Las tropas británicas lo intentaron de nuevo en 1807. Pero nuevamente fueron derrotados. La intervención criolla fue fundamental para la defensa de Buenos Aires. En 1808, las tropas francesas de Napoleón Bonaparte invadieron España y Fernando VII de España perdió su corona. El Virrey seguía existiendo en el Río de la Plata (Baltasar Louis Dargodesis Neros reemplazó a Linier en 1809), pero muchos creían que el Virrey había llegado (tanto en España como en el Río de la Plata). La revolución comenzó en 1810 en Buenos Aires. El 9 de julio de 1816, luego de seis años de guerra, el Congreso de Tucumán declaró la independencia de la Provincia Unida del Río de la Plata.

Revolución de Mayo de 1810 En mayo de 1810, el Consejo de Buenos Aires destituyó al Virrey de España en del Río de la Plata y estableció un consejo de gobierno presidido por Cornelio de Saavedra. Manuel Belgrano y Mariano Moreno también fueron miembros de esta junta revolucionaria. La Revolución de Mayo fue uno de los primeros episodios de la independencia latinoamericana.


15 may 2017

El Virreinato del Perú

Manuel de Amat y Junyent
virrey español de Perú
desde 1761 hasta 1776.
¿QUÉ FUE EL VIRREINATO DEL PERÚ?
El virreinato del Perú fue una división política y administrativa que España estableció en sus colonias de América y que se creó en 1542. Lo formaban los territorios comprendidos, de norte a sur, entre Panamá y Chile (excepto Venezuela), y por el este se extendía hasta Argentina (salvo Brasil, que pertenecía a Portugal). Es decir, en su momento de mayor amplitud, englobaba las actuales repúblicas de Colombia, Ecuador, Bolivia, Perú, Chile y Argentina. Su vida se prolongó hasta las primeras décadas del siglo XIX, cuando el virreinato, que solo comprendía ya poco más de lo que hoy es Perú, alcanzó la independencia.

CONQUISTA ESPAÑOLA Y ORGANIZACIÓN DEL TERRITORIO
En 1534, el español Francisco Pizarro conquistó Cuzco, la capital del imperio de los incas. Comenzaba así el dominio colonial español en la zona. En 1542, se creaba el virreinato de la Nueva Castilla, que más tarde sería conocido por el nombre de virreinato del Perú. Su capital fue Lima, ciudad que Pizarro había fundado en 1535. Los primeros gobernantes del territorio fueron Pizarro (gobernador entre 1534 y 1540), Cristóbal Vaca de Castro (gobernador, 1540-1544), Blasco Núñez Vela (virrey, 1544-1546), Pedro de La Gasca (gobernador, 1546-1550) y Antonio de Mendoza (virrey, 1550-1552).

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En los primeros años de historia del virreinato tuvieron lugar las llamadas guerras civiles del Perú. Al principio, enfrentaron a los partidarios de los dos principales conquistadores del territorio: Pizarro y Diego de Almagro. Luego, a los conquistadores con la propia Corona española. La definitiva pacificación se produjo en 1548, cuando el gobernador, La Gasca, derrotó a Gonzalo Pizarro (hermano de Francisco Pizarro) en la batalla de Xaquixahuana.

atahualpa Uno de los virreyes más importantes de esta fase fue Francisco de Toledo (que gobernó entre 1569 y 1581); estableció las normas para agrupar a los indios en reducciones, y fijó la distribución del trabajo indígena. De esta forma, aseguró la mano de obra para extraer la plata de las minas de Potosí, y el mercurio de las de Huancavelica. Durante este periodo, Perú se convirtió en uno de los centros de producción de plata más importantes del mundo.

LA INDEPENDENCIA
Los principales virreyes del Perú en el siglo XVIII fueron Manuel de Amat y Junyent (1761-1776), Manuel de Guirior (1776-1780), Agustín de Jáuregui (1780-1784) y Teodoro de Croix (1784-1790).

Durante este siglo XVIII, muchos de sus territorios pasaron a formar parte de dos nuevos virreinatos: el de Nueva Granada (creado en 1717) y el del Río de la Plata (establecido en 1776). Esta reorganización redujo la importancia del virreinato del Perú, que perdió gran parte de su territorio y de su capacidad comercial.


El último virrey del Perú fue José de la Serna e Hinojosa, el cual gobernó desde 1821 hasta 1824. En 1821, fue obligado a huir de Lima por el argentino José de San Martín, y tres años más tarde fue derrotado en la batalla de Ayacucho por el venezolano Antonio José de Sucre. El virreinato del Perú había dejado de existir.

11 abr 2017

El virreinato de Nueva España

Antonio Mendoza. Primer virrey de Nueva España.
Ejerció este cargo desde 1535 hasta 1550.
Luego fue también virrey del Perú durante dos años (1550-1552).
España colonizó durante varios siglos casi todo el continente americano. Los reyes españoles crearon varios virreinatos para poder gobernar aquellas extensas tierras. El primer virreinato establecido por los españoles en América fue el de Nueva España, en tierras mexicanas.

¿QUÉ FUE EL VIRREINATO DE NUEVA ESPAÑA?
El virreinato de Nueva España fue una división política y administrativa que España estableció en sus colonias de América. Se creó en las primeras décadas del siglo XVI, y lo formaban principalmente los territorios del actual México. Los virreyes de Nueva España gobernaban también Centroamérica, las islas del mar Caribe, las islas Filipinas y algunas zonas de lo que hoy es el sur de Estados Unidos.

¿CÓMO SE ORGANIZÓ EL VIRREINATO DE NUEVA ESPAÑA?
Nueva España fue el nombre que el conquistador Hernán Cortés dio a los espacios americanos que conquistó a partir de 1519. El núcleo fundamental del virreinato fue el territorio que había formado el Imperio azteca hasta la llegada de los españoles.
El virreinato de Nueva España estuvo dividido en cinco audiencias:
· México.
· Guadalajara.
· Guatemala.
· Santo Domingo (incluida la actual Venezuela).
· Manila (en las islas Filipinas).

catedral_mexicoLa máxima autoridad en el virreinato era el virrey, el cual era nombrado por el rey de España (el virrey gobernaba en nombre del rey). En la historia de Nueva España hubo 63 virreyes: el primero fue Antonio de Mendoza (que gobernó entre 1535 y 1550); el último, Juan O’Donojú, el cual reconoció la independencia de México en 1821.

Las principales divisiones territoriales se mantuvieron hasta 1776. Eran las siguientes:
· Reino de Nueva España (centro y sur del actual México).
· Reino de Nueva Galicia (Jalisco, San Luis Potosí, Aguascalientes, Zacatecas, Nayarit y una parte de Sinaloa, todos ellos en México).
· Reino de Nuevo León (actual estado de Nuevo León).
· Reino del Nuevo Santander (Tamaulipas).
· Reino de Nueva Vizcaya (Durango y Sonora, zonas de Coahuila y Sinaloa, y una gran parte de Arizona, en Estados Unidos).
· Reino de Nuevo México (el actual estado homónimo de Estados Unidos).
· Provincia de Yucatán.
· Alta y Baja California.

En 1776, José de Gálvez, enviado por el rey español, Carlos III, creó en el norte del virreinato la comandancia general de las Provincias Internas. Diez años más tarde, se crearon las intendencias, al mando de las cuales estaban los intendentes. Las autoridades de todas estas divisiones territoriales eran nombradas por el rey, pero en su gobierno dependían de los virreyes.

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SOCIEDAD Y CULTURA DEL VIRREINATO DE NUEVA ESPAÑA
Las principales actividades económicas en el virreinato de Nueva España fueron la agricultura, la ganadería y la minería. De esta última destacó la extracción de plata. Uno de los centros mineros más importantes fue Zacatecas.

El comercio interior era animado por la celebración de ferias. Sin duda, la más importante fue la feria de Acapulco. El comercio exterior solo se podía mantener con España y sus colonias: la flota que iba hasta la península Ibérica zarpaba del puerto de Veracruz; la que se dirigía a Filipinas salía del puerto mexicano de Acapulco y se llamaba galeón de Manila.

En la historia del virreinato de Nueva España se alcanzaron muchos logros culturales. En 1536, por ejemplo, nació una institución fundamental: el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco. En él trabajaron de forma conjunta frailes españoles y sabios indígenas, lo que permitió que la cultura del renacimiento europeo llegara a América y que las civilizaciones precolombinas llegaran a ser conocidas en Europa. Uno de aquellos religiosos españoles fue Bernardino de Sahagún.

En 1539, se estableció en México la primera imprenta del Nuevo Mundo. Veinticuatro años más tarde, en 1553, se creaba la Real y Pontificia Universidad de México. Entre los principales escritores del virreinato de Nueva España, destacaremos a Juan Ruiz de Alarcón y a sor Juana Inés de la Cruz.

La catedral de México es un claro ejemplo de la influencia de la arquitectura del renacimiento europeo en el virreinato. El barroco tiene como modelo en Nueva España a la basílica de Guadalupe.


31 mar 2017

Descubrimiento y Conquista de América

Un español que viaja a Hispanoamérica percibe al instante que no está en una tierra ajena, ni ante gentes extrañas. Le son familiares las ciudades y sus edificios, el idioma, la religión y la cultura en general. Todo eso y otras cosas demuestran que durante más de 300 años la Corona española consideró a esa tierra no como una colonia, sino como la España del otro lado del Atlántico.

El descubrimiento, la conquista y la colonización de América constituyen, quizá, la mayor empresa llevada a cabo por un pueblo a lo largo de la historia.

EL DESCUBRIMIENTO Y LA CONQUISTA DE AMÉRICA
La gran hazaña de Cristóbal Colón, entre 1492 y 1493, fue, por una parte, saber llegar a las Indias y, por otra, saber regresar de ellas. Colón murió convencido de que las Antillas eran la antesala de Asia, de ahí el nombre de Indias. Años más tarde, el florentino Américo Vespucio, que había navegado con los españoles, proclamó que se trataba de un Mundo Nuevo, bautizado después, en su honor, con el nombre de América.

La situación de América hasta 1492 fue algo sorprendente. Siendo un continente de 42 millones de kilómetros cuadrados (una tercera parte de las tierras de este planeta), había permanecido ignorado para los habitantes europeos o del Viejo Mundo. Su aislamiento se debió en gran parte a sus características geográficas: una inmensa masa de tierra alargada (casi 16.000 kilómetros, de norte a sur) y relativamente estrecha (5.000 kilómetros como máximo), rodeada por dos masas oceánicas (el Atlántico y el Pacífico) que lo convirtieron en un continente-isla.

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Ese aislamiento del continente y del hombre explica que los americanos desconocieran técnicas e inventos ya habituales en el Viejo Mundo. Cuando los europeos llegaron a América, se encontraron con unos pueblos con grandes carencias técnicas.

Cuando los españoles llegaron en 1492, América estaba poco poblada (40 o 50 millones de habitantes). Las mayores concentraciones de población nativa se localizaban en las tierras templadas y frías de los altiplanos, desde la meseta central de México hasta los valles y las llanuras elevadas de los Andes. Allí se encontraban las llamadas ‘Altas Culturas’ y los grandes imperios de aztecas e incas.

En poco más de 50 años, los españoles recorrieron gran parte del continente americano, descubriendo las Antillas y el Caribe, Centroamérica, el océano Pacífico, el golfo de México, llegando al Río de la Plata, dando la primera vuelta al mundo, dominando a los aztecas y a los incas, y recorriendo las costas, las selvas y los grandes ríos, desde Estados Unidos hasta la Tierra del Fuego, poniendo nombre a las cosas.

LA COLONIZACIÓN ESPAÑOLA DE AMÉRICA
España no convirtió a América en una colonia, sino que la consideró como una provincia más; era la España del otro lado del Atlántico. Y por eso trasplantó a América sus instituciones y su cultura. A todo esto se le llama hispanización del Nuevo Mundo.

Entre los organismos que los españoles crearon para el gobierno de América hay que señalar la Casa de Contratación de Indias (1503), para controlar el comercio, y el Consejo de Indias (1524), que pretendía regular todos los asuntos americanos. Igualmente, organizó los nuevos territorios creando virreinatos, audiencias, gobernaciones y capitanías generales, corregimientos y cabildos o ayuntamientos. Muchas de estas demarcaciones darían origen después a las naciones de la América independiente.

En el plano religioso, la Corona española, desde un primer momento, obtuvo del Papado, tras las Bulas Alejandrinas (1493), el encargo de evangelizar a los indios. Poco después, la monarquía recibió el ‘patronato regio’, o derecho de organizar la Iglesia de América, responsabilizándose de los nombramientos, las fundaciones y otros asuntos religiosos.

España dictó numerosas leyes y disposiciones para el gobierno de América y los americanos. Así fue naciendo un ordenamiento jurídico o ‘Leyes de Indias’, que se ha convertido en un valioso legado de la hispanización del Nuevo Mundo.

En América convivieron blancos, indios y negros. Blancos e indios no se rechazaron, y pronto, ante la escasez de mujeres que pasaban a Indias, se produjo un fuerte mestizaje. De la unión de blancos o indios y negros nacieron los mulatos. Los españoles americanos fueron llamados criollos. Los indios no podían ser reducidos a la condición de esclavos, mientras que sí se admitía la esclavitud de los negrosafricanos.

La lengua española se fue extendiendo por América al ritmo de la civilización hispana, llevada por conquistadores, frailes, gobernantes y colonos. Al mismo tiempo, el diccionario español se enriqueció con palabras indígenas. Hablamos pues de un nuevo mestizaje, esta vez cultural, parecido al de la sangre.

A mediados del siglo XVI, se habían fundado ya las universidades de Santo Domingo, México y Lima, así como múltiples colegios para españoles e indios. La primera imprenta se estableció muy pronto en México (1539), impulsando las letras y las artes, y creando un ambiente cultural superior al que reinaba en la mayor parte de Europa.

Los españoles no eran partidarios de residir en las ciudades indígenas, sino que su mayor aspiración era fundar sus propios pueblos y ciudades donde vivir. El renacimiento recuperó el modelo de ciudad grecorromana, de trazado rectilíneo y con una gran plaza mayor, centro de la vida ciudadana, que serviría de ejemplo a toda Hispanoamérica. Hacia el año 1630, se habían fundado más de 350 ciudades en la América española, prácticamente todas las capitales importantes, con una característica común: la uniformidad.

En el plano económico, las relaciones entre América y España fueron trascendentales para el futuro. La agricultura americana se enriqueció con productos como azúcar, plátano, cereales, vid, olivo, legumbres o café. Por su parte, América aportó al Viejo Mundo productos tan importantes como maíz, patata, tomate, cacao o tabaco. Con la ganadería, la más beneficiada fue América. La mayor parte del ganado que puebla hoy América, como caballos, cerdos, vacas, ovejas, mulas y burros, fue llevado por los españoles desde los primeros años, adaptándose con gran facilidad y rapidez.

La minería supuso la gran riqueza de América. España y Europa estaban necesitadas de metales preciosos, sobre todo de plata. Las minas de Potosí (Bolivia) y Zacatecas (México) aportaron un inmenso tesoro de metales preciosos que fue llegando a España y, a través de España, a Europa. Esto ayudó a la transformación económica del Viejo Continente. Para asegurar este importante tráfico se formó la Flota de las Indias, cuyos galeones cruzaban el Atlántico bien armados y protegidos para evitar la amenaza de los piratas.