
La Invasión Romana de la Península Ibérica y la Creación de Hispania
La historia de la Hispania romana es un período fundamental en la formación de la identidad cultural y política de España y Portugal. Comienza con la Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.), cuando la República Romana, en conflicto con Cartago, vio en la península Ibérica un escenario estratégico y una fuente de recursos. El desembarco de Escipión el Africano en Ampurias (Empúries) marcó el inicio de una conquista gradual y prolongada que duraría siglos.
Primeras Expediciones y Resistencia
Inicialmente, el objetivo romano era expulsar a los cartagineses, liderados por Aníbal Barca, de la península. Tras la victoria romana, la península Ibérica quedó dividida en dos provincias: Hispania Citerior (más cercana a Roma) e Hispania Ulterior (más lejana). Sin embargo, la presencia romana no fue bien recibida por todas las tribus locales. Las guerras celtíberas y lusitanas, con figuras como Viriato, demostraron la tenaz resistencia indígena a la dominación romana.
La Consolidación del Poder Romano
A pesar de la resistencia, Roma impuso su dominio gradualmente. Se fundaron ciudades, se desarrollaron infraestructuras como calzadas y acueductos, y se explotaron los recursos naturales de la península, especialmente la minería. La romanización, el proceso de adopción de la cultura, la lengua y las costumbres romanas, se extendió, aunque de forma desigual, por todo el territorio. La creación de colonias de veteranos romanos contribuyó a este proceso.
La División Provincial y la Pax Romana
Bajo el gobierno de Augusto (27 a.C. - 14 d.C.), la península Ibérica fue reorganizada en tres provincias: Hispania Tarraconensis, Hispania Baetica y Lusitania. Este período, conocido como la Pax Romana, trajo consigo una relativa paz y prosperidad, lo que favoreció la integración de Hispania en el Imperio Romano. Hispania se convirtió en una importante fuente de grano, aceite de oliva, vino y metales preciosos para Roma.
Hispania Romana: Aportes y Legado
Hispania contribuyó significativamente al Imperio Romano, no solo en términos económicos, sino también culturales. Figuras destacadas como los emperadores Trajano, Adriano y Teodosio nacieron en Hispania. Filósofos como Séneca, poetas como Marcial y Lucano, y juristas también provenían de la península Ibérica. El latín se convirtió en la lengua predominante, y el derecho romano influyó profundamente en el sistema legal. El legado de la Hispania romana es palpable en el idioma español y portugués, en la arquitectura, en el arte y en la organización social de la península.
El Declive del Imperio y las Invasiones Germánicas
A partir del siglo III d.C., el Imperio Romano comenzó a declinar. Las invasiones de pueblos germánicos, como los suevos, vándalos y alanos, debilitaron el control romano sobre Hispania. En el siglo V d.C., los visigodos, un pueblo germánico romanizado, establecieron su reino en la península Ibérica, poniendo fin a la dominación romana y dando paso a una nueva etapa en la historia de la península.
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