Fernando VII, apodado "el Deseado" y posteriormente "el Rey Felón", fue una figura clave y profundamente controvertida en la historia de España. Su reinado, que abarcó intermitentemente desde 1808 hasta 1833, estuvo marcado por la inestabilidad política, la guerra, la represión y la pérdida de vastos territorios coloniales. Su ascenso al trono, producto de una serie de intrigas palaciegas, y su posterior gobierno absolutista dejaron una cicatriz duradera en la España del siglo XIX.
Nacido en 1784, Fernando era hijo de Carlos IV y María Luisa de Parma. Su infancia y juventud estuvieron marcadas por la tensa relación con sus padres, especialmente con su madre, y por la influencia de su preceptor, el canónigo Escoiquiz. El descontento con el gobierno de Manuel Godoy, el favorito de la reina, fue creciendo entre la nobleza y el pueblo español, y Fernando se convirtió en el centro de la oposición a Godoy. Las intrigas palaciegas culminaron en el Motín de Aranjuez en 1808, que forzó la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo Fernando.
El reinado de Fernando VII, sin embargo, fue brevemente interrumpido por la invasión napoleónica. Invitado por Napoleón a Bayona, Fernando fue presionado para abdicar en favor de José Bonaparte. Este acto desencadenó la Guerra de la Independencia Española (1808-1814), una sangrienta lucha contra la ocupación francesa. Durante este período, Fernando se convirtió en un símbolo de la resistencia española, siendo aclamado como "el Deseado". Las Cortes de Cádiz, reunidas en ausencia del rey, elaboraron la Constitución de 1812, un texto liberal que limitaba el poder real y establecía una monarquía constitucional.
Tras la derrota de Napoleón, Fernando VII regresó a España en 1814. En lugar de jurar la Constitución de 1812, como se esperaba, el rey, alentado por los absolutistas, promulgó el Decreto de Valencia, que declaraba nula y sin efecto la Constitución y todas las leyes promulgadas por las Cortes de Cádiz. Restableció el absolutismo, persiguió a los liberales y reimplantó las instituciones del Antiguo Régimen. Este período, conocido como la Primera Restauración Absolutista (1814-1820), estuvo marcado por la represión política, la inestabilidad económica y la oposición clandestina.
El descontento generalizado llevó al pronunciamiento de Rafael del Riego en 1820, que obligó a Fernando VII a jurar la Constitución de 1812. Se inició así el Trienio Liberal (1820-1823), un período de reformas liberales y agitación política. Fernando VII, aunque nominalmente monarca constitucional, conspiró secretamente para restaurar el absolutismo. Buscó el apoyo de las potencias europeas, especialmente de la Santa Alianza, que intervino militarmente en España en 1823. El ejército francés, conocido como los Cien Mil Hijos de San Luis, invadió España y restauró a Fernando VII como monarca absoluto.
La Segunda Restauración Absolutista (1823-1833) fue aún más represiva que la primera. Los liberales fueron perseguidos, encarcelados y ejecutados. Se restableció la Inquisición, aunque con un poder más limitado. El régimen absolutista se enfrentó a crecientes problemas económicos y a la pérdida progresiva de las colonias americanas. La independencia de la mayoría de las colonias españolas en América Latina durante el reinado de Fernando VII supuso un duro golpe para el prestigio y el poder de España.
En sus últimos años, el problema sucesorio dominó la política española. Fernando VII, que había contraído matrimonio cuatro veces, no había tenido descendencia masculina hasta que su cuarta esposa, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, dio a luz a una hija, Isabel, en 1830. Para asegurar el trono a su hija, Fernando VII promulgó la Pragmática Sanción, que derogaba la Ley Sálica, que impedía el acceso de las mujeres al trono. Esta decisión provocó la oposición de su hermano, Carlos María Isidro, que se consideraba el legítimo heredero al trono. La muerte de Fernando VII en 1833 desencadenó la Primera Guerra Carlista, una sangrienta guerra civil entre los partidarios de Isabel (isabelinos o liberales) y los partidarios de Carlos (carlistas o absolutistas).
El reinado de Fernando VII fue un período turbulento y trascendental en la historia de España. Su oscilación entre el absolutismo y el constitucionalismo, su falta de escrúpulos y su incapacidad para adaptarse a los nuevos tiempos contribuyeron a la inestabilidad política y a la pérdida de las colonias americanas. Su figura sigue siendo objeto de debate y controversia, siendo considerado por algunos como un rey traidor y por otros como un monarca víctima de las circunstancias.
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