
Mohandas Karamchand Gandhi, reverenciado como Mahatma (Gran Alma), es una de las figuras más emblemáticas y transformadoras del siglo XX. Su vida y obra no solo moldearon la independencia de la India, sino que también sentaron las bases para movimientos de derechos civiles y filosofías de resistencia no violenta en todo el mundo. Más que un líder político, Gandhi fue un visionario social, un reformador espiritual y un estratega moral cuya influencia perdura en el discurso global sobre justicia, paz y derechos humanos.
Nacido en una época de imperialismo británico y profundas divisiones sociales, Gandhi emergió como la voz de los oprimidos, desafiando el poder colonial con una fuerza que no residía en las armas, sino en la verdad y el amor. Su concepto de Satyagraha, o la fuerza de la verdad, se convirtió en una herramienta revolucionaria que desmanteló imperios y empoderó a millones. Este artículo explorará la trayectoria de Gandhi, desde sus humildes comienzos hasta su trágico final, desglosando los hitos y las filosofías que definieron su legado.
Primeros Años y Formación
Mohandas Karamchand Gandhi nació el 2 de octubre de 1869 en Porbandar, una ciudad costera en el estado de Gujarat, India. Su padre, Karamchand Gandhi, fue diwan (primer ministro) de Porbandar y otros estados pequeños de la India británica. Su madre, Putlibai, era una mujer profundamente religiosa y devota del vaishnavismo, cuyas prácticas ascéticas y ayunos tuvieron una profunda influencia en el joven Mohandas. Desde pequeño, Gandhi fue inculcado con valores de piedad, compasión y respeto por todas las formas de vida, principios que luego se manifestarían en su filosofía de la no violencia (ahimsa).
A los 13 años, Gandhi se casó con Kasturbai Makhanji, en un matrimonio arreglado, con quien tendría cuatro hijos. En 1888, a los 19 años, emprendió un viaje a Londres para estudiar derecho en el Inner Temple. Durante su estancia en Inglaterra, se esforzó por adaptarse a las costumbres occidentales, pero también profundizó en sus raíces espirituales, leyendo el Bhagavad Gita y explorando las enseñanzas de otras religiones, como el cristianismo y el islam. Estos años formativos en Londres, lejos de su tierra natal, fueron cruciales para expandir su cosmovisión y forjar su carácter.
Sudáfrica: El Crisol de Satyagraha
Tras regresar a la India en 1891 y enfrentarse a dificultades para establecerse como abogado, Gandhi aceptó una oferta para trabajar como asesor legal para una firma india en Natal, Sudáfrica, en 1893. Fue en Sudáfrica donde la conciencia de Gandhi sobre la injusticia y la discriminación racial se despertó plenamente. La experiencia de ser expulsado de un tren por ser indio, entre otras humillaciones, lo confrontó con la cruda realidad del racismo y la segregación (apartheid avant la lettre).
Este período de 21 años en Sudáfrica fue el crisol donde Gandhi forjó su filosofía de resistencia no violenta. Observó la ineficacia de la protesta violenta y la futilidad de la súplica pasiva, lo que lo llevó a desarrollar el concepto de Satyagraha (literalmente, 'aferrarse a la verdad' o 'fuerza del alma'). La Satyagraha no era una resistencia pasiva, sino una forma activa y valiente de confrontación moral, basada en la creencia de que un opresor puede ser transformado a través del sufrimiento voluntario del oprimido y la firme adhesión a la verdad y la no violencia.
Entre sus campañas más destacadas en Sudáfrica se encuentran la oposición a la Ley de Registro Asiático (1906), que obligaba a los indios a registrarse y llevar pases, y la Gran Marcha de 1913, donde miles de mineros indios, junto con Gandhi, protestaron contra un impuesto injusto y leyes discriminatorias. Estas acciones, a menudo enfrentadas con brutalidad policial y encarcelamiento, no solo ganaron concesiones del gobierno sudafricano, sino que también consolidaron a Gandhi como un líder carismático y elocuente.
Regreso a la India y el Movimiento de Independencia
En 1915, a petición de Gopal Krishna Gokhale, Gandhi regresó a la India. A su llegada, ya era un héroe conocido por su lucha en Sudáfrica. Pasó un año viajando por el país, observando la pobreza, la injusticia y las divisiones que asolaban a la sociedad india. Se estableció en el ashram de Sabarmati en Gujarat, donde viviría una vida de simplicidad y servicio, practicando sus principios de ahimsa, swadeshi (autosuficiencia) y brahmacharya (celibato).
Sus primeras campañas importantes en la India se centraron en problemas locales:
- Champaran (1917): Organizó la resistencia de agricultores contra el sistema opresivo de plantaciones de añil.
- Kheda (1918): Lideró una campaña de no pago de impuestos para los agricultores afectados por una hambruna.
- Ahmedabad (1918): Realizó una huelga de hambre en apoyo de los trabajadores textiles.
Estos éxitos locales establecieron a Gandhi como un líder nacional y sentaron las bases para su ascenso en el Congreso Nacional Indio.
La Lucha por el Swaraj
Con la masacre de Amritsar en 1919, donde tropas británicas abrieron fuego contra una multitud pacífica, Gandhi se convenció de que la India debía buscar la independencia completa (Swaraj). Lanzó el Movimiento de No Cooperación (1920-1922), que instaba a los indios a boicotear bienes británicos, instituciones, escuelas y tribunales. Este movimiento masivo, aunque finalmente suspendido por Gandhi debido a incidentes de violencia, demostró el poder de la desobediencia civil a gran escala.
La década de 1920 y 1930 vio a Gandhi organizar algunas de sus campañas más icónicas:
- La Marcha de la Sal (Dandi March, 1930): Una marcha de 386 kilómetros hasta la costa para recoger sal de forma ilegal, desafiando el monopolio británico de la sal. Este acto de desobediencia civil galvanizó a la nación y atrajo la atención mundial.
- El Movimiento de Desobediencia Civil (1930-1934): Una serie de protestas a nivel nacional, boicots y manifestaciones que desafiaron abiertamente la autoridad británica.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Gandhi y el Congreso Nacional Indio demandaron la independencia a cambio del apoyo de la India en la guerra. La negativa británica llevó al lanzamiento del Movimiento Quit India (1942), la campaña de desobediencia civil más masiva y decidida, que exigía la retirada inmediata de los británicos de la India. Gandhi y miles de líderes del Congreso fueron encarcelados, pero el movimiento sentó las bases para la eventual transferencia de poder.
La Partición y la Independencia
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña, debilitada y bajo presión, finalmente se vio obligada a conceder la independencia a la India. Sin embargo, la alegría de la independencia se vio empañada por la propuesta de la Partición, que dividió la India en dos naciones: la India de mayoría hindú y Pakistán de mayoría musulmana. Gandhi se opuso vehementemente a la partición, viéndola como una traición a su visión de una India unida y pluralista.
A pesar de sus esfuerzos incansables por promover la unidad entre hindúes y musulmanes, la partición se llevó a cabo en agosto de 1947, desatando una violencia comunal sin precedentes que resultó en millones de muertos y desplazados. Mientras la nación celebraba su independencia, Gandhi estaba en Calcuta, ayunando y trabajando para detener los disturbios. Su corazón estaba roto por la división y la violencia que presenció.
Asesinato y Legado
El 30 de enero de 1948, mientras se dirigía a una reunión de oración en Delhi, Mahatma Gandhi fue asesinado por Nathuram Godse, un extremista hindú que lo culpaba de la partición de la India y de ser demasiado conciliador con los musulmanes. Su muerte, a la edad de 78 años, conmocionó al mundo y privó a la recién nacida India de su padre fundador y guía moral.
El legado de Mahatma Gandhi es inmenso y multifacético. Su filosofía de Satyagraha inspiró a líderes de derechos civiles como Martin Luther King Jr. en Estados Unidos y Nelson Mandela en Sudáfrica. Su defensa de la no violencia activa como una fuerza política poderosa transformó la comprensión de la resistencia y el cambio social. Más allá de la independencia de la India, Gandhi abogó por la igualdad de castas, la autonomía económica a través del swadeshi, la simplicidad voluntaria y la armonía interreligiosa.
Aunque su visión de una India sin castas ni divisiones religiosas no se realizó completamente en su vida, sus principios continúan siendo un faro de esperanza y un desafío moral para un mundo plagado de conflictos. Mahatma Gandhi no solo liberó a una nación del yugo colonial; demostró al mundo que la fuerza del espíritu humano, arraigada en la verdad y la no violencia, puede superar incluso las formas más arraigadas de opresión.
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